ARCHIVO POÉTICO

23 de agosto

Era una noche de plata y estaño, en un recinto de corazones humildes dos amigos a un bar a descargar su sudor entraron. ¡Mozo! Dos cervezas, ¡Nos han pagado! Exclamaron. El calor canicular inclemente, saciar su sed buscaron, y conversar como hermanos. A ambos sonrisas se les dibujaba en sus labios. No sabían que eran horas sombrías, que el propietario había sido amenazado: no había pagado a unos malhechores la extorsión por tener un negocio en mano. Noche de plata y estaño, de plomo y cobre, de sudor rojizo translucido bajo el pañuelo blanco. No sabían los dos que llegaban unos motorizados cargando fuego, plomo, pólvora, y miseria en mano. No sabían que su palpitar no sería más. Entraron dos desconocidos, y a mansalva a contra todo aquel que estaba sus gatillos apretaron. Los dos amigos, sus pechos, de carmesí, bañados en sangre, se vieron pintados. Sus cuerpos, ultrajados. Gritos de vecinos, ladridos de perros asustados. Los malhechores huyeron, y dentro del bar huello huele a hierro oxidado.
Publicado originalmente el 24 de agosto de 2026.
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