ARCHIVO POÉTICO

Flaca

Y la vida es así, suspiros y deseos del corazón guardados en un baúl, imperando la razón, y por más que se piense por un amor, por más que palpite el pecho por rodearla, prefiero enmudecer, pues el dolor de no corresponder es aún peor. Y la soledad me abraza en todas mis noches, todas ellas solitarias, y aunque tú, hermosa inspiración, ahora que pronto no te veré más, y que mi adiós de respeto y profesionalidad será, ¡ay dulce amor y deseo! Sabes… No… nunca lo sabrás, no quiero inquietar, no quiero molestar, ni que sepas que me dolerá. Y me siento como un tonto, con la vergüenza a tope, pues hace más de trescientos sesenta y cinco días que no la tengo ante el alcance presencial ni de mirada, sino frente a una pantalla. Y ella no sabe, ni sospecha, que mi corazón late con perfecta cadencia al pensarla. Me ha dicho que en mis necesidades debo pensar ya, ¡ay flaca bella! Ríete, o corre ya, pues desconozco qué sensación de tu pecho nacerá, pues entre las mías, tú estás. Y en mis necesidades, los versos que siguen, el fuego que arde en mi pecho cuando en ti pienso o no pienso, son estos: No, yo no quería enamorarme de ti, y sucedió. No lo deseaba, y nació. Cada palabra que emites es un baño de ternura para mi corazón. Escucharte derrumba las murallas que he construido para no exponerme a mis instintos y emoción. Veo tu rostro y deseo besarlo, gloriosos días que al levantarme espero la hora de dormir para soñarlo. Aunque más glorioso, lo sé, es poder conquistar tu cuerpo y alma para culminar en ti en un infinitud de tactos. Deseo tocar tus labios, deseoso y ardor de verlos y besarlos. Quiero el relámpago de sentir los míos posándose sobre los tuyos mientras sostengo tus manos. Te pienso, y de mi alma nace un murmullo que pronuncia tu nombre, el cual no escribo, por el infinito respeto que por ti siento. Flaca bella, puedo enfrentar peligros contra mi vida, y a la muerte no temerle, pues aprendí a no serle cobarde, pero ante los delirios del corazón, callo mejor, mantener el status quo, y de alguna forma, pienso yo, ¿acaso acallar mis más puros anhelos no será un acto de amor? ¿Será que se apreciará que el no incomodar a quien por el corazón de uno palpita, si sabes de antemano que confesar aquello que se reprime conllevará a rechazo, huida y dolor, por caminos no recorridos, es gallardía y un acto puro de amor? Ay, mujer que recorre mis sueños y mis letras, si por mi fuera, me hubiese gustado nacer en tu tiempo, y en tu tierra. Si hubiera tenido la dicha de no habernos conocido como tocó, a ti, a ti, si te hubiera visto, me hubiese armado de valor. Y a esa mariposa, ese canino, y, a la luna creciente que gravadas en tu nacarada piel tienes, besaría tal cual como un amante que hacia la guerra parte. Aunque no estás, alumbras mi corazón, me llenas de dulce calor.
Publicado originalmente el 20 de abril de 2026.
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