ARCHIVO POÉTICO

Paloma nacarada

Me gustas flaca bella, me gustas tanto… Me gustas tanto, tanto, que no me concentro. Mis páginas son bosquejos de deseos y de puro sentimiento que hacia vos siento. Estoy acostado y no dejo de pensarte, de recordar el perfume de tu cabello que olía mientras bailábamos, deseando darte un beso, de tomarte de la cintura, de dar muchas más vueltas, de sentir más tu respiración contra mi pecho, deseando cada vez más de susurrarte en el oído que me quemo por dentro de puro deseo, de pensarte en amanecer mirando tus ojos cafés pudiendo agradecer al cielo. Ay hermosa blanca flor, no sé cómo llegar hacia tu palpitante corazón, y yo me retraigo, te pienso, me retraigo al pensarte, nacarada paloma danzante. ————————————————————— Hoy sentí tu cálida piel, flaca hermosa, mientras estábamos en el abrazo del tango, y afirmo que es de seda, suave como un tibio recuerdo de verano. Dulce azucena danzante, deseo tu piel, que hoy vi rosácea por el sol estival, deseo que sientas los mil hilos que atan mi corazón a tu cuerpo, a tu tierna voz, y a tus talentos. Y me matan los pensamientos por querer milagrosamente que me pienses y quieras como yo lo hago. Me trago lo que mi corazón grita cuando fijo mis pupilas contra las tuyas en los días en que nos vemos, pues temo que si lo escuchas, al conocer la verdad, no me hables más, y pierda una amistad. —————————————————— Te vas, y extrañaré aquellos días en que te veía, disfrutando tu compañía, tus pasos, tu ligereza al caminar… tu voz, hermosa paloma nacarada, en mi cuerpo son dulces y placenteros escalofríos en mi cuello, pecho y espalda. Deseo una vez, antes de tu partida, tomar tu derecha mano, buscando el pretexto de bailar, cuando realmente lo que quiero es amar. Ahí me las ingeniaré, paloma nacarada, o simplemente callaré para no hacerte volar espantada.
Publicado originalmente el 9 de diciembre de 2025.
← Volver al archivo